Miles de creyentes acompañan a la Virgen de la Candelaria a Pascuales

Por Arturo Avalos Sandoval.

+ En el año de 1932, una mañana las fuerzas de la naturaleza, movieron estrepitosamente el occidente de México, incluido Tecomán. Minutos después del terremoto, las aguas marinas huyeron hacia el horizonte donde el sol duerme, somonita la del Real dio cuenta de ello, atribuyendo el milagro a la Virgen de la Candelaria.

Agencia de Noticias De Política y Algo Más. Tecomán, Colima. Minutos de después de la 6:00 de la mañana de este sábado 9 de febrero de 2019, miles de creyentes salieron a acompañar desde el templo de Santo Santiago, a la Virgen de la Candelaria rumbo a la playa Boca de Pascuales en el municipio de Tecomán.

Alrededor de 10 kilómetros, niños, niñas, jóvenes, mujeres, hombres, discapacitados, adultos mayores y hasta mascotas, tuvieron que recorren entre cánticos, alabanzas, porras y la fe viva por la virgen de la Candelaria, la patrona de los tecomenses. Se estima que entre 35 y 40 mil personas participaron este año.

La caminata a Boca de Pascuales es en agradecimiento a la Virgen de La Candelaria de Tecomán , historia de un milagro portentoso

Anualmente días después de la celebración de la patrona de los tecomenses , miles de fieles participan en un recorrido a pie desde la Ciudad de Tecomán hasta la tradicional playa de Boca de Pascuales .

Al arribar a la playa de Boca de Pascuales , los fieles participaron en una misa grandiosa y en un ritual de agradecimiento eterno , que consiste en hacer una peregrinación por la playa, llevando en una pequeña anda una efigie de La Virgen de La Candelaria , en esos momentos sublimes , las lenguas de mar besan los pies de devotos y danzantes , generando un ambiente de efervescencia espiritual.

Pero , cuál es el origen de esta impresionante muestra de fe y agradecimiento?.

“El tsunami que la Virgen detuvo” .

Corría el lejano año de 1932 , cuando de repente una mañana, las fuerzas de la naturaleza, movieron estrepitosamente las tierras del occidente mexicano. Minutos después del terremoto, las aguas marinas huyeron hacia el horizonte donde el sol duerme.

En la playa El Real en el municipio de Tecomán una anciana media ermitaña, llamada Simonita , había salido despavorida de su jacal durante el intenso temblor, tumbada en la arena Simonita observaba atónita como el mar se alejaba de la playa dejando un rastro de arenas húmedas casi pantanosas.

Los ojos desorbitados , el rostro encandilado , toda la humanidad de Simonita no comprendía lo que ocurría . – El mar se está yendo!, exclamó .

Luego escuchó un rugido y enfrente de ella vio cómo se acercaba amenazante un muro de agua turbia de un color oscuro sucio que ni el mismo sol de la mañana hacia resplandecer.

Simonita solo atinó a cerrar los ojos , y esperar su final .

Luego de un instante , una paz la invadió , nuevamente abrió sus cansadas pupilas y vio justo enfrente de ella a una mujer esbelta, rubia , vestida con una túnica dorada , flotando sobre las aguas saladas , la blonda dama elevó sus manos las dirigió hacia la inmensa pared de mar , y en ese momento, la líquida muralla se partió en dos, y el océano manso a sus plantas quedó.

Simonita , se puso de rodillas elevó las manos al cielo y expresó con potente voz ,- gracias madre mía!.

Enseguida Simonita corrió hacia Tecomán a dar la buena nueva , sin embargo a mitad del camino la agitada mujer se encontró con un grupo de hombres, que viajaban en uno de los primeros automotores que circulaban en la región , los varones se dirigían a la playa a inspeccionar los daños ocasionados por el seísmo.

Entre los tripulantes iba el párroco de Santo Santiago , la principal iglesia de Tecomán, el vehículo detuvo su marcha .

El sacerdote interrogó a Simonita, ella narró con todo detalle la milagrosa experiencia vivida , sin embargo el cura no le creyó .

Simonita les pidió a los hombres y al religioso que la llevaran a Tecomán hasta el mismo nicho de la Vigen de La Candelaria, para que se convencieran de la grandiosidad de la cual fue testigo.

Simonita estaba segura de que “ un rastro de ese milagro “ encontraría en su “ madre .

Al llegar a Santo Santiago , se dirigieron hasta la imagen de La Candelaria, y todos cayeron de rodillas, al observar a la virgen empapada y llena de arena en la parte inferior de su atuendo.

Desde entonces la tradición de la caminata del pueblo al mar , se ha convertido en un acto de eterno agradecimiento y fe .

En esta ocasión la caminata a la playa se realizará este sábado 09 de febrero, partirá a las 6 de la mañana desde la Parroquia de Santo Santiago , Santuario Mariano Diocesano de La Virgen de La Candelaria.

 

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